miércoles, 9 de mayo de 2012

Una de historias

Lector@s del blog, estoy con mil exámenes otra vez y demás, disculparme, va a ser otra actu de historias, el sábado prometo traer una actu en condiciones:

El Oscuro Pasajero

Una presentación sería, comentar mi nombre, ya el mismo nombre equivale a algo profundo de observación del mismo ser. ¿Por qué decir un nombre cuando soy yo mismo el que escribe a mi misma oscuridad? Fácil de describir difícil de relatar, incluso yo que estoy abrazado profundamente a ella, su realidad y pensamiento conmigo mismo y el de ella difieren en ciertas pautas de nuestra sencillez humana. Es difícil camuflarse con ella entre las personas normales, aunque mas difícil es intentar fingir ser una persona normal, ya que las mismas personas que se consideren así mismo normales son las que realmente esconden algo de cara al público. Mi versión de ello se esconde en una máscara, realmente no necesitaría usarla, pero dejar que los demás vean como soy realmente es algo que causaría temor incluso en mis propios seres queridos. La oscuridad es relativamente, la esencia de todo ser humano cuando no necesita usar esa máscara, y es capaz de ser el mismo, aunque tenga intención de ofender o de defenderse de la sociedad. Somos capaces de presentarnos con un grado de mínima confianza al público, o incluso a las personas, pero si ese grado de confianza aumenta, se corren riesgos, los riesgos son innecesarios, pero a su vez son producto de nuestros temores oscuros hacia las personas que conozcamos. Cuando conocemos a alguien si lo denominamos especial, amistad o incluso aquello que llaman amor, profundizando en esto último, y nos arriesgamos, acabaremos siendo descubierto y quitándonos nuestra máscara. Si esa misma máscara que la otra persona ha sido capaz de arrancarnos con sus palabras y su lógica atemorizante, y ve nuestro verdadero ser, posiblemente sin tener en cuenta los sentimientos u razones, nos acabará rechazando. Nadie quiere quitarse una buena cara en sociedad, pero peor es que nos desenmascaren, peor es correr un riesgo innecesario para que el mismo, no sea razón de sentimientos. Existen, aunque creamos que no, los sentimientos crecen, una mirada, un saludo, y por último, el mas incapaz y falso de todos ellos es una sonrisa. Si los mezclamos adecuadamente, somos capaces de integrarnos en un túnel el que nos guía inadecuadamente por un camino que hemos escogido por nuestra propia decisión. ¿Es este el camino correcto?¿El que tenemos que escoger por obligación? Creo que es un camino equivocado, en el mismo no seremos capaces de conocernos, de auto evaluarnos, ni de recibir la estructura social adecuada, al contrario estaríamos destruyéndonos a nosotros mismos por un fuerte criterio establecido por la sociedad, siguiendo unas pautas, que la misma ha creado obligatorias para un mundo de cristal que deberíamos ser capaces de romper para un bien común con uno mismo y tener un pensamiento mas abierto, respecto a lo que nos ofrece, y nosotros somos capaces de diferenciar con nuestro criterio.
Quizás lo que intentamos establecer es un punto fuera de nuestras pautas, para diferir en lo que nuestra mente quiere. No es oportuno correr un riesgo innecesario, al igual que no lo es asumir las pocas responsabilidades que a una temprana edad vienen ellas solas a por nosotros sin tener posibilidad de escapar en el momento. La noche enseña, la oscuridad absorbe. ¿Realmente productos de nuestra imaginación por luchar contra la soledad de uno mismo? ¿O es aquél sentimiento de adaptación que nos rechaza por pensar diferente? Discrepar de ello es lo que me ha dado a pensar en la diferencia de una pequeña luz, a abrazar algo oscuro e interactuar con ello. Obligando a mi propio ser a una diferencia entre la sociedad y la ética y moral que establezco, rectificando con una máscara que dejo ver, y temo que quiten, es una actitud inadecuada para mí mismo. Los pensamientos, al igual que las ideas, tienen que ser ordenados, y aplicados en concepto de realidad. No puedes hablar sin pensar anteriormente lo que dirás, hablar sin sentido, un acto recíproco que establezco para no descubrirme, contradictorio, pero mas que cierto ha sido en mi última ocasión. Aplicando una lógica cegada, he sido capaz de caer en lo que anteriormente tuve, lo que no quiero tener, y lo que quiero lejos de mi alcance para mí mismo. ¿Qué es lo que anhela todo ser humano? ¿La fama, dinero una vida de lujos? Realmente son deseos inalcanzables, prefiero aferrarme a una realidad que me dé la espalda, a parecer una persona vacía internamente es algo con lo que nunca estaría de acuerdo. Incluso aquellos que anhelen dinero, obtendrán desgracias, es la danza del ser humano contra un mismo diablo que está esperándolo en su tumba con el fin  inalcanzable de erradicar un error humano que cometen muchísimos y la lección no es aprendida, recordando el proverbio de que siempre se tropieza dos veces con la misma piedra, aunque en este caso han sido millones de veces de tropiezo.
Yo mismo he tropezado, cayéndome en lo que estoy, pero si la capacidad de asimilación no es la propia, de nada va a servir aprender, de los errores de uno mismo, y de los demás. El resentimiento, es algo de lo que carezco, pero las mismas personas usan el resentimiento para causar daño y dolor a otras, teniendo en cuenta sus propios motivos, que bastantes veces son inconclusos para las mismas. Pero cada ser humano, usa mas la capacidad de destruir a otro, u cualquier cosa, que la creatividad, puesto esta última es perdida mientras sucumbimos a los años según vayan pasando. Errores nos llenan, raramente el aprendizaje de estos mismos somos capaces de averiguar, y aunque perdonen a los mismos nunca se olvidarán de ellos, puestos están siempre, no es algo que se pueda cambiar. Una vez intenté reparar un error cometido, un resultado desastroso y daño fueron mi recompensa por volver atrás, donde no está de mas mirar y actuar, pero siempre estaría de menos la ignorancia  relativa de cada uno de nosotros.
La ignorancia, es la felicidad de los mismos, ignorando lo que nos rodea, somos capaces de hacer una burbuja en nuestro estado, que si la misma es rota, nos empezaremos a tambalear, al igual que la propia balanza que elegimos de destino. Destruirla, es imposible, pero dudarla es peor todavía, puesto el rumbo no será el correcto, y estaríamos desequilibrando nuestro yo interior de lo que hemos conseguido, o que han querido conseguir de nosotros.
Un estado de felicidad, es próximo a nuestros objetivos que queremos alcanzar, o hemos alcanzado, y ahora por desdicha, al tenerlos, la importancia a los mismos son menores. Las personas entre sí, hacen eso, realmente es inconcebible en mi mente, recalcando que esto no es felicidad, es una objetividad, que es capaz de llenarnos interiormente, cumpliendo un objetivo vació de saciedad incansable, despertando otra vez cada cierto tiempo, y cumpliéndose un ciclo. Al igual que el león, el ser humano acecha, conoce, y caza, pero intenta el no ser nunca cazado, comparándolo con el animal y su propio chacal para darle  un resultado inesperado, y volver a cumplirlo cada cierto tiempo, el que nunca es capaz de acabar.
Inalcanzable, pero casi descrita es la oscuridad, aferrarse a ella, y conocerla es un paso que no se debe de dar al pensar, si no aprender al escuchar, y desenfocarla en una base, sin cumplir sus rasgos, puesto, que al carecer de sentimientos, es incapaz de comprender a un ser, que ocultándose y queriendo pasar sin atención pública, es capaz de reconocer y abrazar la situación que el mismo y ella han sido capaz de establecer.
Ahora ha empezado, mi historia empieza, si sois capaces de seguirla, os adentraré en mis pensamientos nuevamente, pero si llegáis hasta aquí, y no habéis sido capaces, daros otra oportunidad, puesto el descanso mental es algo que todos necesitamos, y no carecemos.
Bienvenidos a mi oscuridad, bienvenidos a mi oscuro pasajero.

Fin del prólogo del oscuro pasajero

1 comentario:

  1. Joder tío, como te entiendo. Me he visto plasmado en ese texto

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